jueves, 30 de octubre de 2014

MI ESCUELA ES UN ASCO...

Ultimamente he escuchado los comentarios de algunos amigos mios o bien, alumnos que vienen a recibir clases de regularización conmigo, y dicen cosas como: "estudio en la UNAM, pero la verdad le falta nivel" "El Poli esta muy mal, el nivel ha bajado mucho" "Los maestros son muy malos, no enseñan, no asisten a dar la clase, no saben" "bla bla bla" Alumnos de 6 y 7 de promedio, quejandose del bajo nivel de sus escuelas jajajaja, pobres pendejos.

Despegue

Siento como mis pies dejan el suelo lentamente, miro hacia arriba y veo que me esperan, me llaman, los que estan alla, donde yo quiero estar me llaman, en ese preciso instante, llegas tu, te cuelgas de mi cuello, me muerdes, me jaloneas, me oblogas a bajar de nuevo, al mundo terrenal.

HORARIO

Empezare a dormir de dia y trabajar de noche. Para no verte.

miércoles, 2 de abril de 2014

AL FINAL

Y al final, te meten en una bolsa de plastico gris, y la cierran.

lunes, 4 de julio de 2011

Pequeñas alegrías del ciudadano de a pie:

irse sentado de terminal a terminal en una de las líneas del metro.

domingo, 23 de enero de 2011

Hoy

Siempre se agradece escuchar unas hermosas piezas para cuerdas: piano y violoncelo, un domingo por la tarde.

Así es

LA CULPA ES TAN FEA, QUE NADIE SE LA QUIERE ECHAR

lunes, 17 de enero de 2011

Gatos

Click

domingo, 16 de enero de 2011

domingo de documental

acabo de ver un documental sobre gabriel orozco, artista mexicano, del cual hace un tiempo tuve oportunidad de ver una obra en el palacio de bellas artes. recuerdo que varias de sus instalaciones en la exposición me parecieron una colección sin sentido de basura, acomodada de alguna forma caprichosa que, seguramente en su momento, gabriel colocó uno dos o tres centímetros más allá o más acá hasta que le pareció armonioso, bonito. honestamente, yo pensé que si hubiéramos metido una lata vacía de coca-cola o un vasito vacío de nieve (con todo y cucharita lamida) de contrabando al museo y la (lo) hubiéramos dejado ahí, en la mesa donde estaba toda su colección de basuritas acomodadas, nadie, mas que gabriel y nosotros (mis amigos y yo) -y quizá alguna que otra cámara de vigilancia-, se habría dado cuenta de que esas chunchitas no pertenecían a la instalación original.

hubo otras cosas que sí me gustaron, pero después de ver el documental, me di cuenta de que eran las que habían requerido de un estudio un poco más elaborado, y que me gustaron por el juego geométrico que presentaban.

gabriel dijo en su documental que una crítica en frankfurt había dicho que el arte moderno se había convertido en una especie de fast food, que era demasiado fácil hacerlo. yo pensé más o menos lo mismo cuando vi sus instalaciones, ya lo dejé entrever antes: un conjunto de basuritas acomodadas en una mesa. luego, gabriel dijo que esa crítica le había gustado porque mostraba que la gente es capaz todavía de indignarse ante algo que no le parece meritorio de ser visto y agregó que su trabajo tenía el valor de que solo él tuvo los huevos de realizar algo que era muy fácil y que cualquiera lo podría haber hecho. yo creo que -sin saber nada del tema, es puro sentimiento mío-, que para vivir del arte, se requiere más de contactos que de tener los huevos de hacer algo distinto. es cuestión solo de asomarte al facebook o a blogs de personas que toman fotografías, que hacen diseños que ven algo bien acomodado en su escritorio y toman una foto, para darse cuenta de que no es tener los huevos, sino de estar bien conectado en el medio. ojo, no estoy diciendo que sienta que gabriel hace puras porquerías sin pensar, solo trato de decir que una vez que eres famoso, tienes oportunidad de hacer cosas "fáciles", como diría el crítico aquel.

después de ver el documental, yo creo que sus instalaciones adquieren una belleza especial al ser fotografiadas. verlas en vivo a mí no me dejó nada especial. me aburrió el contenido y sí, me indigné, pero me indigné de que se le pague a alguien por poner basuritas en una sala de exposición (¿a poco el señor que vende en el tianguis chunchitas viejas no las acomoda en el piso para que se vean armoniosas y voltees a verlas cuando pasas a su lado?... y él no se hace famoso por eso). hubo alguien en el documental que explicaba lo profundo del sentido que había en unas latas con etiqueta de cerveza pegadas, daba una explicación muy personal, está bien, qué bien que le provoque algo. a mí no me provocó nada, y menos después de escuchar a gabriel solo decir: "esas latas se ven lindas"... si la intención era que se vieran lindas, yo no conseguí verlas así. yo creo que hay cosas que se ven bonitas y las agradezco. hay otras que no entiendo, pero que llevan una intensión al ser elaboradas, que cuando la conozco, adquieren sentido para mí.

quién sabe, quizá solo sea que en mi caso se aplica lo que gabriel dijo en una parte del documental: cuando uno tiene muchas expectativas es más ciego, cuando hay muchas expectativas hay decepción y lo poético surge cuando no tienes expectativas.

en fin, a mí no me gustan para nada ciertas instalaciones de gabriel orozco, no me dicen ni me dejan nada; sin embargo, después de ver el documental y ver ciertas tomas de ellas en ciertos ángulos y acomodos, esas fotografías me gustaron en cierto sentido, creo que tienen cierta armonía geométrica que me gusta, o sea, como que su obra de 3d la prefiero en 2d.

por lo que he escuchado, esto del arte siempre es cuestionable. yo no sé nada de arte, no lo he estudiado y conozco poquísimo. en mi poco recorrido, que es muy corto, para mí una obra vale por dos cosas: por la sensación que te produzca al tener contacto con ella o por el motivo por el que fue creado y cuando lo sabes, adquiere un nuevo sentido, algo más estudiado; y como en todo, entran juicios de valor, experiencias propias y toda la vida que llevamos a cuestas.

en un punto del documental recordé una frase de borges que me encanta: "la belleza no es privilegio de unos cuantos nombres ilustres...". yo creo también que hay algunos nombres ilustres que no siempre hacen cosas bellas.


inquietante

creo que debo comenzar a considerar el analizar por qué he soñado dos veces con josé narro... sobre todo si en una noche era mi colega (más bien ayudante) y en otra se iba a comer conmigo unos tacos de guisado en un puesto de una colonia popular (dejando de forma consciente sus obligaciones de rector de la unam a un lado, cabe decir).

hoy

ir a nadar a cu en domingo tiene varios encantos: se puede disfrutar de una de las muchas facetas de ciudad universitaria, aquélla en la que se convierte en un parque de diversiones familiar en el que familias enteras -desde abuelos hasta nietos- pasean en bicicleta con sus cascos de color y sus bicicletas que combinan y en la que se respira un aire sin prisas, como ajeno al distrito federal, donde la gente -con o sin perros- permite que pasen las horas y solo están ahí, viviendo el momento sin preocupaciones.

además, el ambiente en la alberca se transforma, parece un balneario, hasta te sientes raro si haces tus rutinas: tres vueltas de dorso, tres pataleando, varias de crol, regresa a la de dorso para descansar, etc., el aire se percibe más ligero, hasta puedes escuchar la charla de quienes chapotean varios metros alejados de ti, como si esa ligereza lo permitiera.

todo ciudad universitaria se vuelve más lento, se deja escuchar, los edificios te hablan con su arquitectura y los caminos adquieren otro sentido, dejan de ser un instrumento para llegar a la facultad, al instituto, a la biblioteca, se dejan ver y oler y te permiten sentirte en ellos como si por primera vez los recorrieras.

el cielo también cambia, pareciera que todo se inmoviliza cuando miras hacia arriba -y mucho rato se tiene que ver cuando nadas en dorso-, todo es lento y tranquilo, hasta el grafiti pintado en el piso pidiendo respeto al ezln parece descansar, como si su proclama fuera de otra época y hubiese tenido sentido en otro espacio.

todo se deja percibir con más honestidad, todo es más legítimo: los circuitos, los árboles, las bardas, las plazas, las hojas de los árboles que ocupan el lugar de los autos en el pavimento. en cierta forma puedes escuchar respirar a esa ciudad universitaria haciéndolo con calma, como si todo el resto de la semana solo se ocultara para dejar paso a las prisas, clases, investigaciones, automóviles, entrenamientos y todo eso que ocurre en ella.

y, bueno, dije ir a nadar, pero supongo que debe sentirse lo mismo si solo se va a caminar o a andar con el perro o a jugar frontenis, supongo que cu ofrece lo mismo para todo aquel que dé dos pasos en ella en domingo.

sábado, 15 de enero de 2011

hoy

Qué chido es caminar por el centro histórico de la Ciudad de México, esquivar gente que va de compras, familias enteras arrastrando a sus niños de la mano por las calles, rodearse de gente.

jueves, 23 de diciembre de 2010

¡Vacaciones!

sábado, 9 de octubre de 2010

De fondo

Me gusta que el fondo sea negro, porque en el fondo, parece espejo

Liniiiiiiii!!!


Esto me recuerda algo que publiqué hace unas entradas atrás :-O

lunes, 4 de octubre de 2010

Detalles

No me había dado cuenta de que el significado de estas dos palabras tiene cierto parecido



Muro y Pared



Caí en la cuenta de lo mucho que se parecen estando recostada en mi cama viendo la ventana (¿o al infinito?) y acordándome de que hace un tiempo me admiraba de ver una pared bellísima, robusta, amplia, tan amplia que aún separada de ella una buena distancia, debía girar la cabeza de lado a lado para ver sus extremos.


Es una pared decorada con formas colocadas en perfecta armonía, geometría deliciosa acomodada al ritmo de una pieza musical, y colores escogidos con cuidado quizá por una mano exquisita. Una pared toda ella muy digna de verse.


Podría haber estado así años, enajenada mirando los detalles de las líneas y colores, las vueltas, los ángulos, el punto preciso, la gota accidental, el trazo veloz y furioso, los oscuros y los claros, los sepia y los pardos, los cálidos y los fríos. Además, por si fuera poco, sobre ella no solo había líneas: había texturas, tenía cuadros y varios textos. Sí, podría parecer demasiado sobrecargado, muy barroco para una sola pared aunque su área fuera inconmensurable, podría parecer demasiado para una imaginación estándar, ordinaria como la mía, sin embargo, de alguna forma los cuadros quedaban bien: encajaban cuidadosamente en la composición, y las texturas que sobre ella yacían le daban una sensación al tacto que podría parecerse a cierta excitación sexual: un cosquilleo en los dedos hacía innegable cierta satisfacción, cierta inquietud por seguir explorando. A veces pasaba la palma de la mano extendida sobre su superficie solo para tratar de captar más área y sentir con mayor ambición todo aquello asequible al tacto, como cuando te metes a la boca una enorme cucharada de yogur porque quieres que el sabor te invada toda la boca. Así eran sus texturas, difícil describir el detalle microscópico de cada pliegue, gránulo o surco, solo recuerdo que el conjunto provocaba ganas de arroparse con su superficie, doblarla como si se tratase de una cobija y hacerse un taquito bien ajustado dentro de ella.


Por otro lado, los cuadros aquellos yo los veía como accesorios: no eran parte de la pared propiamente, pero, de alguna forma obligada, eran importantes para el conjunto; quizá porque no eran la pared propiamente, sino que eran de la pared, pertenecían a ella, como cuando uno hace suyas ciertas cosas materiales. Los cuadros eran peculiares, no eran necesariamente rectangulares ni eran definitivos. A veces se encimaban uno sobre otro suplantando los pasados como si se tratase de nuevos gobernantes edificando sobre ruinas de los anteriores; pero ninguno quedaba oculto por el nuevo, todos se dejaban ver, y todos formaban parte del presente. Unos cuadros tenían forma rectangular, los más pequeños, pero otros, los más, tenían formas caprichosas, extravagantes, una cantidad numerosa de marcos estaban formados por trozos de otros marcos provenientes de otros lados, había marcos hechos de marcos que estaban hechos de marcos que estaban hechos de marcos... Ajá... Como un collage-fractal. Cada marco albergaba un cuadro realizado con detalle y conciencia quizá por aquella misma mano exquisita. Siempre creí que los cuadros habían sido elegidos por la pared de forma correcta para hacerlos motivo de su decoración.


Había textos, ya lo dije, estos, como toda la pared, eran textos diversos, se les encontraba de vez en cuando, un día perdido entre muchos se dejaban ver, aparecían incrustados sobre ella en diversas formas, a veces como dibujados por un meticuloso calígrafo, con letras claras, fáciles de leer; otras como si se hubieran escrito al pasar, otras no tan pretenciosas en las que encontraba, a mi entender, parte de su historia. Nunca supe si era ella la creadora de esos textos o si otra mano los había colocado ahí. A veces sentía que era su forma de expresarse, pero era difícil saberlo.


En conjunto, todo estaba colocado con sumo cuidado sobre ella para lucir como debía: Atrayente, embriagante, hipnotizante. Lo que sigue es un tanto difícil de explicar: ella era cálida. Lo raro, claro, era que no le daba el Sol, pero seguro tendría que ver con el material del que estaba construida, si te arrimabas mucho a ella, no pasabas frío.


Hablando de los colores, estaban tan bien elegidos y colocados que a veces me daba la impresión de que tenían luz propia, incluso a veces me imaginaba ver incrustadas en ella secciones translúcidas, como cuando miras a través de un espejo empañado, o un vidrio esmerilado... pero más bello.


Sí, era una pared muy linda. Y la vi con mis ojos, no miento. Puedo jurarlo con la mano sobre mi corazón. Fueron visiones casi sobrenaturales, difícil de describirlas con palabras mundanas. La encontré por casualidad mientras caminaba por ahí, entre calles ordinarias, con bardas, ventanas, niños corriendo tras una pelota, edificios de varios pisos, señoras que vienen del mercado cargando sus bolsas, con sus mejillas rojas por el calor o el frío de cualquier día del año. La descubrí un día como cualquier otro, o quizá no como cualquier otro, esta vez creo que estaba prestando más atención al camino o ¿quizá caminaba por otras calles? Creo que sí, creo que di vuelta en aquel callejón que está en la esquina donde siempre duerme el Güero, el perro que es el dueño y señor de las calles de acá.


Y, sí, es claro, la vi y me volví adicta a ella, iba seguido a verla, era interesante observar los detalles de su metamorfosis y preguntarse cómo ocurría todo aquéllo. Fue pasado un tiempo después cuando me animé a tocarla; no fue fácil, porque uno no se anda encontrando ese tipo de cosas por ahí todos los días. Luego, abrí la boca y todas esas ondas viajando a 300 y feria metros por segundo se estamparon sin piedad sobre aquella superficie de relieves y figurillas y... ¡Oh! ¡Sorpresa! ¡Me fue regalado el milagro de presenciar una de sus muchas metamorfosis!. De pronto imaginé que ese frente de onda había sido muy fuerte y que ese pedazo de superficie había sido muy maleable permitiendo así que la física hiciera lo suyo y modificara la textura; pero no, porque luego susurré cosas y pasó lo mismo, incluso esta vez con más filigrana. Me daba tanta curiosidad todo esto y, como es natural, seguí y seguí yendo a verla, me quedaba sentada horas frente a ella viendo qué había de nuevo esta vez y aquélla y otra más. Le hablaba, le susurraba, le cantaba. ¡Me gustaba tanto mirarla! Aunque eran varias, no me importaban las cuadras que debía caminar para hallarla.


Iba ahí todos los días sin falta... hasta que ocurrió lo que debía ocurrir: un día me di cuenta de que solo era una pared. Era hermosa, cierto, pero era un sólido inerte. Sí, pasó eso que estaba dibujado en la línea del tiempo: Dejé de ir. Esa pared es lo más, en serio, es muy recomendable pasar a verla, yo la visitaría miles de veces más porque me parece fascinante, pero quizá en otro momento yo esperaba algo ¿qué? ¿un milagro que le regalara voz y la hiciera persona? Quizá... Y quizá en otro universo sí, pero en este está difícil, ella es una pared y yo, hasta donde mis células me lo indican y mis pocos conocimientos de biología me dictan, soy un homínido, "un amasijo hecho de cuerdas y tendones", diría el cantor, y un poco más: como buen ser intrínsecamente social, me nutro del intercambio de ideas y sentimientos, miradas, sonrisas, chistes comunes, amor recíproco. Así que aquel día cuyo recuerdo todavía me sopla ligero sobre mi piel y eriza mis emociones, seguí con la yema de uno de mis dedos una de las líneas de la pared, una que comenzaba justo en su centro, justo donde un gorrión una vez picoteó para comer piedritas, y recorrí todos sus colores y texturas como hace un auto en el rally Dakar entre Chile y Argentina. Me topé con un cuadro y me detuve un rato a la orilla de su marco, subí con mi dedo y brinqué al lienzo, recorrí la pintura que el marco delimitaba, sin querer me ensucié con un poco de tinta fresca, recién colocada, quizá antes de que yo llegara ese día. ¡Una nueva imagen nacía y a mí casi me tocó ver su nacimiento! En fin, mala suerte, de aquella tinta fresca que dilucidaba una naciente figura solo me queda un manchón tenue en mi dedo. Después de esa pausa, seguí delineando con mi dedo... bueno, no, en este punto ya eran cuatro de mis dedos siguiendo el camino de la línea que se prolongaba como si estuviera formada por kilómetros de tinta, absorta en algo que no recuerdo, mirando sin mirar, solo avanzando... ¡caminé tanto! Y, nada, sí, como era de esperarse, de tanto caminar absorta, no me di cuenta del punto en el que se desvaneció la línea y acabé en las calles conocidas del barrio conocido de esta ciudad no tan conocida. Sí, también hay otras cosas lindas por acá, claro, pero por ahora eso no me maravilla. La pared me dejó increíbles bellezas para contar, pero yo seguiré con mi condición de homínido, mirando, compartiendo, platicando, abrazando, sonriendo, y a veces, por qué no, llorando un poco.



¡Ah! !Pero me desvié¡ Todo esto venía a cuento de que se me figuró que un muro y una pared son un tanto parecidos. Quizá un muro es un poco más abstracto, más formal, más seco y serio que una pared, pero tienen algo similar, o al menos eso me pareció en una primera aproximación. ¡Ah!, y, sí, claro, también, en una vida pasada me topé con un muro que me llamó la atención, pero de eso casi ni me acuerdo... ya hace tanto tiempo y tantas cosas.



¡Qué sorpresa darse cuenta hoy de los sinónimos! Y todo por mirar a través de una ventana.

domingo, 15 de agosto de 2010

Necesito aire

sábado, 13 de marzo de 2010

Epitafio

Luego de una pequeña reflexión, finalmente concluyó que después de todo este tiempo, el único gusto que le quedaba por él era su mitsubishi eclipse anaranjado.

lunes, 1 de febrero de 2010

Mensaje al celular

¡Felicidades amiga! ¡Que la pases súper! Mmmm... ah... ¿También cambiaron tu cumple o nada más el día festivo?

Jorge Delgadillo

¡¡¡La risa, uno de mis mejores regalos adelantados de cumpleaños!!! XD

¡Graicas Jorge! ;)

domingo, 31 de enero de 2010

Aforismo

Amarse a sí mismo al menos tiene una ventaja: no hay muchos rivales.

Georg Christoph Lichtemberg